arrow_backEmergency WASH

E.3 Cuestiones de género

Las prácticas culturales sobre género generan algunas de las fuentes de desigualdad y exclusión más fundamentales del mundo. Una aplicación estricta e inflexible de códigos de conducta sociales relacionados con el género suele dar lugar a estereotipos y limita las opciones de la gente y su acceso a recursos. Por ejemplo, las mujeres en muchos contextos no tienen el mismo poder de toma de decisiones que los hombres, ni en sus hogares ni en la comunidad. Pueden tener control limitado sobre los recursos que necesitan para mejorar su salud e higiene. Sin embargo, las suposiciones sobre sus necesidades y vulnerabilidad deberían evitarse. Las mujeres tienen diferentes necesidades, y diversos factores pueden tener un impacto sobre la vulnerabilidad (p. ej., embarazo, discapacidades, hogares liderados por mujeres).

La identidad de género ya no se considera como binaria (hombres y mujeres) sino como un espectro. Por ejemplo, la identidad de género de las personas transgénero no se corresponde con su sexo asignado al nacer. En contraste, la identidad de género de las personas cisgénero coincide con su sexo asignado al nacer. Las personas también se identifican a sí mismas como no binarias, como de un tercer género o sin ningún género atribuido. La violencia basada en el género (GBV, por sus siglas en inglés) suele estar dirigida contra las mujeres (aunque no exclusivamente) y es una consecuencia de la posición subordinada de las mujeres en la sociedad. La violencia basada en el género también es perpetrada contra miembros de la comunidad de lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero y queer o cuestionándose e intersexo (LGBTQI+) porque su orientación sexual o identidad de género significa que no se adhieren a las normas de la sociedad. Aunque las normas de género con frecuencia influyen en la conducta de las personas que son LGBTQI+, no deberían ser tratadas como un grupo homogéneo sino como individuos con diferentes perspectivas, identidades y necesidades relacionadas con WASH.

En emergencias, en donde es posible que las estructuras de la sociedad se hayan alterado y los recursos sean limitados, las mujeres y las personas LGBTQI+ pueden estar incluso más en riesgo de sufrir discriminación y violencia; podrían ser introducidas en situaciones de explotación sexual para ganar dinero. Las instalaciones de WASH con un diseño y ubicación deficientes pueden incrementar el riesgo de GBV. Deberían realizarse análisis de género para entender las cuestiones específicas de cada contexto. Donde sea posible, se deben obtener los conocimientos de un especialista o una capacitación a cargo de Organizaciones locales para los Derechos de las Mujeres y grupos LGBTQI+ locales para informar el análisis de necesidades, riesgos, vulnerabilidades y capacidades particulares de estos grupos.

Un entendimiento de las normas de género y la desigualdad de género es importante en programas de WASH porque, sin él, es posible que las respectivas necesidades, roles y capacidades de las mujeres, niñas, hombres, niños y personas de diferentes identidades de género no se satisfagan. Los programas de igualdad de género son críticos para garantizar una respuesta de WASH efectiva. Tiene dos estrategias principales: acciones de género masivas y dirigidas.

Un programa de WASH puede responder a necesidades de higiene masivas y prácticas (p. ej., instalaciones seguras y accesibles (P.2, P.3, P.4) o Salud menstrual e higiene P.7 y apuntar a la desigualdad social (p. ej., cambiar la posición en la sociedad de los grupos marginados como las mujeres o personas transgénero mediante oportunidades y acciones transformadoras dirigidas que desafían el status quo). Por ejemplo, generalmente se espera que las mujeres recojan agua y la administren en el hogar pero rara vez reciben capacitación como técnicas para reparar las bombas de agua de las que dependen; un proyecto transformador de género apoyaría a las mujeres técnicas y además concientizaría a la comunidad sobre estos cambios de rol para garantizar programas seguros. Las necesidades de WASH de las personas transgénero con frecuencia son pasadas por alto. Rara vez se buscan sus opiniones sobre la provisión de saneamiento debido a una falta de conocimientos sobre derechos LGBTQI+ en la comunidad humanitaria y una interacción limitada con los grupos LGBTQI+ locales. El personal de respuesta debería saber que las personas transgénero se pueden enfrentar a discriminación al usar baños separados por género y ser excluidas, acosadas o incluso arrestadas por usar un baño atribuido a su género en lugar de su sexo asignado al nacer.

Para promover la igualdad de género, también es importante considerar tanto a la comunidad afectada por el desastre como a los que responden a la emergencia. La disparidad de género está en toda la sociedad por lo que también está presente en los gobiernos y en las organizaciones de ayuda. Las políticas y procedimientos de género pueden ayudar a promover la igualdad de género mediante mecanismos como financiamiento y presupuestos dirigidos, políticas de reclutamiento, descripciones de puestos, códigos de conducta y capacitación.

Proceso y buenas prácticas

  • Evitar la suposición de que los roles y responsabilidades de WASH son determinados por el género de una persona; las mujeres pueden ser personas técnicas de WASH y algunos hombres podrían sentirse más felices en un rol de cuidado.

  • Garantizar que las políticas de reclutamiento promuevan candidaturas con diversidad de género de modo que el personal sea equilibrado y representativo. Apuntar a equipos de respuesta y evaluación representativos y con equilibrio de género. Intentar garantizar que las redes de la comunidad reflejen los grupos con los que trabajan.

  • Realizar un análisis y evaluación integrales de WASH y de género para entender las experiencias, necesidades, derechos y riesgos particulares de las mujeres, niñas, hombres, niños, individuos LGBTQI+, personas con discapacidades, personas de diferentes edades y etnias y otros aspectos de diversidad.

  • Capacitar al personal sobre las relaciones entre la violencia basada en el género y WASH y sobre cómo derivar a las personas a un servicio de GBV.

  • Involucrar a diferentes grupos en el diseño de las instalaciones y servicios de WASH y considerar las necesidades de mujeres embarazadas y lactantes, cuidadores de niños pequeños, mujeres y adolescentes que menstrúan, mujeres con menopausia y personas transgénero y no binarias así como también las necesidades de higiene de hombres y niños. Donde sea posible, unir a los grupos para debatir ideas y abordar problemas pero reconocer que los grupos separados pueden ser necesarios a veces para contrarrestar la exclusión y los prejuicios en relación con WASH.

  • Consultar a personas de diferentes identidades de género sobre roles relacionados con WASH, como por ejemplo quién asume responsabilidad por el transporte y la distribución de agua, la perforación de pozos, la construcción de baños y la operación y el mantenimiento de sistemas.

  • Realizar auditorías regulares de seguridad y privacidad T.1 de las instalaciones de WASH y adaptarlas según las recomendaciones de diferentes grupos, por ejemplo, ubicación, trabas en las puertas, iluminación, solo trabajadoras de limpieza mujeres para los baños de mujeres.

  • Recolectar, analizar y hacer informes sobre datos desagregados por género (y edad) durante todo el ciclo del programa y garantizar que se usen para influir en las decisiones del programa para mejorar la igualdad de género.

  • Entender los desequilibrios de poder existentes y evitar reforzar los roles de género tradicionales y los estereotipos de género perjudiciales mediante la promoción de la higiene y la comunicación para el cambio de comportamiento de WASH (p. ej., aumentando la carga de trabajo de las mujeres).

  • Identificar e involucrar a hombres y niños que pueden ser modelos positivos a seguir y agentes de cambio para promover la higiene dentro del hogar y la comunidad, no solo mujeres.

  • Trabajar con las escuelas; pueden tener un rol significativo en la promoción de la igualdad de género en servicios e instalaciones de WASH.

  • Identificar oportunidades para desafiar las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres y promover el liderazgo de las mujeres dentro del programa de WASH.

  • Reflejar la terminología que las personas usan para describirse a sí mismas donde sea posible, reconociendo la diversidad de las identidades y expresiones de género. Por ejemplo, no todas las personas transgénero quieren que se las nombre de la misma manera. Evitar llamar a las personas por acrónimos solamente como “la comunidad LGBTQI+” y en cambio usar “personas que son…”.

     

Propósito

Garantizar que se incorpore un entendimiento de la igualdad de género en las respuestas de emergencia de WASH.

Important

  • El género es un constructo social que se construye mediante prácticas culturales, políticas y sociales y define los roles de las mujeres, niñas, hombres y niños, además de las definiciones sociales de lo que significa ser masculino y femenino.

  • El género no se trata solamente de entender las necesidades de las mujeres (como se cree con frecuencia). En muchas situaciones, los roles de género atribuidos significan que los hombres controlan los recursos y la toma de decisiones y las mujeres están subordinadas a ellos. Las normas de género también restringen las libertades y opciones de los hombres, como la suposición de que los hombres son el principal sostén de las familias o que no deberían llorar.

  • En una respuesta de emergencia, los hombres, mujeres, niñas y niños y las personas con otras identidades de género tendrán un acceso diferente a los recursos y formas diferentes de afrontar la crisis; esto afectará su nivel de vulnerabilidad. Entender esto es importante para implementar una respuesta equitativa que no refuerce las desigualdades sociales.

  • Las normas sociales se construyen socialmente, son aprendidas (y por lo tanto pueden cambiarse con el tiempo) y dependen del contexto. En una emergencia, pueden surgir oportunidades que pueden dar lugar a cambio, por ejemplo, en una redistribución de roles de cuidado en la que los hombres y los niños asumen más responsabilidades como cuidadores o ayudan a recoger agua.

  • No todas las personas de un grupo marginado son vulnerables. Hay una interrelación entre diferentes factores sociales que pueden dar lugar a discriminación basada en el género y la sexualidad además de la clase, la casta, la etnia y las discapacidades. Las suposiciones generales deberían evitarse; por ejemplo, que todas las mujeres serán vulnerables en una situación determinada. Las decisiones de los programas deben basarse en una evaluación cuidadosa de todos los factores que influyen en la vulnerabilidad.

References

Guía sobre por qué y cómo recopilar datos desglosados en una emergencia

Mazurana, D., Benelli, P. et al. (2011): Sex and Age Matter. Improving Humanitarian Response in Emergencies, Feinstein International Center, Tufts University

Guía sobre la exploración del género en programas de WASH

Water Aid (2016): Exploring Gender Aspects of Community Water, Sanitation and Hygiene. A Manual for Facilitating Dialogue between Women and Men in Communities

Guía sobre el género para todos los sectores, incluso WASH

IASC (2018): The Gender Handbook for Humanitarian Action. IASC Reference Group on Gender and Humanitarian Action, IASC Reference Group on Gender and Humanitarian Action

IFRC (2021): Protection, Gender and Inclusion in Water, Sanitation and Hygiene Promotion - Leaving No-One Behind in WASH (Available in different languages)

Guía práctica que se centra en involucrar a hombres y niños en el saneamiento y la higiene

Cavill, S., Mott, J. et al. (2018): Engaging Men and Boys in Sanitation and Hygiene Programmes. Frontiers of CLTS Issue 11, IDS

Herramienta práctica de monitoreo

Plan International Australia (2014): Gender and WASH Monitoring Tool

Película sobre el trabajo de los asesores de GenCap en WASH

IASC GenCap (2011): Gender in Humanitarian Action: WASH

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